TÉCNICAS DE ESTUDIO
Hay una serie de técnicas que ayudan a mejorar y a rentabilizar el estudio; no son, en modo
alguno, infalibles, ni tampoco imprescindibles para todos. Cada persona deberá, en todo
caso, primeramente conocerlas, y, después, elegir aquellas que mejor se adapten a su
forma de aprender y retener los contenidos, e, incluso, «adaptarlas» o «inventar» nuevas
maneras de llevarlas a la práctica. Lo importante es que nos sean útiles, que nos sirvan
para aprender mejor. Iniciaremos este apartado con unas consideraciones sobre la lectura,
tarea previa que tendremos que afrontar en todo estudio.
El aprendizaje es un proceso de adquisición de habilidades y conocimientos, que se produce a través de la enseñanza, la experiencia o el estudio. Respecto al estudio, puede decirse que es el esfuerzo o trabajo que una persona emplea para aprender algo.
Por otra parte, una técnica es un procedimiento cuyo objetivo es la obtención de un cierto resultado. Supone un conjunto de normas y reglas que se utilizan como medio para alcanzar un fin.
Por lo tanto, una técnica de estudio es una herramienta para facilitar el estudio y mejorar sus logros. Los especialistas afirman que la técnica de estudio requiere de una actitud activa, donde quien estudia asuma su protagonismo y supere la pasividad.
Muchos asocian el concepto de estudio con la lectura y la memorización, y la práctica demuestra que el mejor camino consiste en la combinación de diferentes técnicas y medios.
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